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REBELIONES, AUTOGOBIERNO Y GOBERNABILIDAD: DE LOS MUNDOS GUARANÍ, LAS ANCESTRALIDADES

  • 22 nov 2025
  • 7 Min. de lectura

Por: Diego Mellado (Grupo de Estudios Cosmopolíticas Andino-Amazónicas, IDEA/USACH)


[Texto de la conferencia impartida la mañana del 19 de noviembre en V CICLAD: Ciclo de Debates com a Participação de Diversos Convidados, Grupos de Pesquisas, Alunos da Educação Básica e a Sociedade Civil, organizado por GEDISPAN-UFPA en Belem do Pará, durando los debates paralelos de la COP30].


En esta mesa titulada “¿Com quem precisamos aprender?”, presentaré una breve reflexión sobre aprendizajes en torno a las historias de los mundos guaraní que, como es sabido, desde la Amazonía han recorrido y habitado otros territorios de América del Sur, especialmente en la Mata Atlántica y la Cuenca del Plata. Es el saber ancestral del avá amazónico en movimiento.


Comenzaré dedicando esta intervención al proyecto Teko Arandu de la Facultad Intercultural Indígena de Universidad Federal de Dourados. En mayo pasado tuve la suerte visitar y participar de esta importante iniciativa de formación profesional y pedagógica en Mato Grosso do Sul. Quienes integran el universo estudiantil son en su mayoría Guarani y Kaiowá de las reservas indígenas y aldeas de este vasto territorio asediado por el agronegocio, de modo que, además de estudiantes, son personas que resisten a una cultura colonialista, adversa y predadora, tendiente a la ocupación total de la tierra, luchando ya sea a través de la educación o desde las retomadas.


En Teko Arandu, antes de comenzar la jornada de estudios, la comunidad se reúne en la oga pysy, una casa espaciosa que, gracias a su amplitud, es una casa dispuesta para las prácticas pedagógicas donde también está incluida la ritualidad Guarani y Kaiowá. Una placa ubicada en la entrada describe el propósito de este lugar en guaraní y en portugués:


Ko’ápe heñói tekoha ikatu haguã ñanderu/ñandesy mbarete oikuãve ẽ tape mbarete jaguaropyta haguã teko porã guarani ha kaiowá

Onde germina o tekoha-território para que as forças dos ñanderu/ñandesy conduzam o caminho da resistência na busca do belo teko porã.


Es interesante que esta traducción al portugués conserve expresiones del guaraní: tekoha, ñanderu, ñandesy, teko porã, bellas palabras que, al igual que otras, ameritan ser escuchadas o leídas en su propia lengua, donde nacieron para ser cantadas, danzadas, legadas a través del tiempo. De hecho, al despuntar el día, la oga pysy era el lugar del jehovasa, ritual de bendición y protección realizado con cantos, gestos y palabras de donde emanaba mbarete, fuerza que es simultáneamente espiritual y corporal.


Durante aquellos días, estuve compartiendo mi investigación sobre un antiguo guaraní, Sepé Tiarajú, protagonista, junto a otros indígenas del Tape, de una rebelión que tuvo lugar a casi mil kilómetros de Dourados, en el actual Rio Grande do Sul. Una historia que, aún aconteciendo en la década de 1750, en pleno siglo XVIII, sigue presente en la memoria de los pueblos indígenas de la región. Este levantamiento es comúnmente denominado “guerra guaranítica” a causa del enfrentamiento bélico que implicó la invasión de los ejércitos aliados hispanoportugueses sobre un territorio que, para la hegemonía colonial, era dominio de las reducciones jesuíticas y, por ende, estaba anexado a las coronas ibéricas, las que podían disponer de él sin previa consulta o negociación con sus habitantes.


Sin embargo, fue algo más complejo que una guerra, o más bien fue otra cosa: aunque la invasión se hizo efectiva y el saldo de la violencia colonial fueron miles de vidas indígenas, la resistencia y el legado de la memoria insurgente siguió viva, fluyendo hasta nuestros días, como una lucha continua. Además, en medio de los conflictos, fue el autogobierno y la práctica asamblearia la vía organizativa y resolutiva ante el peligro de los ataques multilaterales de las huestes coloniales en Santa Tecla, Yacuí, Daymán, Vacacaí, Caaĭbate o Chuniebi. Asimismo, más allá de los pueblos jesuíticos, se conformaron alianzas con grupos que no pertenecían necesariamente al orbe reduccional: alianzas afectivas, como diría Ailton Krenak (2022), que se rebelaron contra un enemigo común.


Desde esta perspectiva, resulta relevante cuestionar el modo en que la historia de los pueblos indígenas ha sido legada, moldeada y apropiada. En otros términos, no es posible considerar únicamente el relato lineal y unicultural que se enmarca y restringe a la construcción monolítica de los Estados-nación, con su retórica belicista y colonial. En este sentido, es necesario cambiar de punto de vista, abriéndonos, como nos enseñó Ana Pizarro cuando reflexionaba sobre la perspectiva histórico-literaria (1993), a la multiplicidad simbólica y a la pluralidad de mundos coexistentes. Se trata, en cierta forma, de comprender los entrelazamientos que se urden entre memorias, relatos, persistencias, continuidades y rupturas.


Por este motivo, al momento de exponer sobre la figura de Sepé Tiarajú durante los encuentros en Teko Arandu, la idea era pensar desde una memoria colectiva, en diálogo tanto con las fuentes históricas como también con el devenir y los imaginarios locales que perviven en los discursos y representaciones contemporáneas. Ciertamente, esto implica adentrarse en las confluencias e interacciones asociadas a un contexto de fronteras en el que Sepé oscila entre el mundo guaraní, el cristianismo misionero y la naciente cultura gaucha, aspectos que, por lo demás, hacen de su figura una leyenda, un santo popular, un héroe que defendió la tierra. De hecho, existen varios monumentos en su homenaje en distintos puntos de Rio Grande do Sul y se han escritos romances en torno a sus hazañas.


Sin embargo, fuera de la impronta romántica que individualiza su memoria o de la patrimonialización que cristaliza su relevancia histórica, al escuchar los recientes discursos y alocuciones de caciques y cacicas Mbyá Guarani o, incluso, Kaingang, notamos otro tipo de vínculo. Tomemos como ejemplo el año 2006, cuando se cumplieron 250 años de la muerte de Sepé Tiaraju y de la batalla de Caiboaté, ocasión que fue motivo de reunión de una multitud de indígenas y no indígenas en el mismo lugar donde aconteció el enfrentamiento, en la localidad de São Gabriel. En la alocución de Maurício Gonçalves da Silva, entonces coordinador del Conselho Estadual dos Povos Indígenas e da Comissão de Terra Guarani y morador de la aldea de Itapuã, en Porto Alegre, hizo alusión a que Sepé no murió porque él vive en el pueblo Guarani:


Este território que a gente está pisando nele agora, foi território guarani, e sempre foi território guarani, e é território guarani, mais, por ganância e por interesse econômico, já na época, esta terra já não está na mão do povo guarani. Mais a gente sempre, ao mesmo tempo, que a gente está muito forte, a gente é índio, a gente é guarani, e o sangue forte, tanto é que ao longo dos tempos não conseguirão exterminar a este povo, e este povo está aqui hoje. O Sepé, o cacique, o grande Cacique não morreu, ele não morreu... Por que ele não morreu? Porque o povo do Sepé está aqui hoje.[1]


Esta continuidad también quedó plasmada en las palabras que Sepé habría pronunciado contra los invasores: “Ogué! Co ivi redó yara!!!”, es decir, “Fuera! Esta tierra tiene dueño”, una expresión hoy en día icónica, que incluso corona el arco de São Miguel das Missões, poblado al cual pertenecía este líder guaraní.


Sobre este fragmento de la oralidad indígena, ha surgido una disputa respecto al significado de “dueño”: para el hombre blanco, el “dueño” solo una traducción: “propietario”. La frase, en este sentido, ha sido literalmente apropiada por el mundo fazendeiro con el propósito de negar todo tipo de proceso o negociación asociado a la restitución o demarcación de tierras. Sin embargo, cuando Sepé pronunciaba “yara”, el significado era otro: no se trataba del “dueño” en el sentido colonial-occidental, sino del protector, del cuidador de la tierra (Chamorro, 2024, p. 93).


Esta idea nos conduce a reflexionar sobre el trasfondo cosmológico que pervive en las luchas del pueblo guaraní, y de tantos otros que resisten a la presión de la dominación colonial-capitalista. En Teko Arandu, de hecho, Leila Guarani Nhandeva, lideranza que hace más de 23 años resiste y lucha desde la retomada Yvy Katu en el municipio Japorã, ubicado en la frontera sur de Mato Grosso do Sul, dio un discurso donde explicaba el sentido de cuidado mutuo entre tierra y sus hijas e hijos. Con ello, daba a entender con claridad que la protección de la tierra es también protección de la comunidad, del tekoha o comunidad-territorio.[2]


Se trata de la persistencia, de una forma común que, aún a mil kilómetros de distancia y más allá de las fronteras, articula una práctica y modo de vida donde cuidar la tierra es cuidar de sí, cuidar de nosotros: la tierra que es también el río, el aire, los alimentos, los animales de todo tipo que comparten un mismo hogar. Esta amplitud, en apariencia dispersa, proyecta el tekoha guasú, el gran territorio-comunidad guaraní. De ahí que no sea extraño que hacia el año 1977, cuando comenzaba a articularse la União de Nações Indígenas, Marçal de Souza Tupã'i, un gran luchador guaraní de Mato Grosso do Sul, asesinado en 1983 por pistoleros de los fazendeiros, diera un discurso en una asamblea que tuvo lugar en São Miguel das Missões, justamente para hacer un llamado a la insurgencia y al autogobierno:


Meus irmãos, chegou a hora de levantarmos a voz pela sobrevivência de nossa gente... Vivemos em terras invadidas, intrusadas... Chegamos a um ponto em que nós, os índios, devemos tomar as rédeas do governo indígena... Nós não podemos ter medo, porque nós estamos na nossa Pátria. Estamos na nossa terra. Nossos pais nasceram aqui, viveram aqui (apud Tetila, 1994, p. 31).


Quisiera cerrar con dos puntos más: el primero es mencionar que ahora, mientras se realiza la COP30 y pese a las noticias de nuevas tierras indígenas demarcadas, el pueblo Guarani y Kaiowá en Mato Grosso do Sul sigue resistiendo los ataques impunes de pistoleros de los fazendeiros. Hace solo unos días, en la retomada Pyelito Kue de Iguatemi, se cobró una nueva víctima, Vicente Fernandes Vilhalva, de 36 años.


Lo segundo, es compartir el mensaje de Timóteo Verá Tupã Popygua, un filósofo, escritor, líder y activista guaraní, reconocido por su rol como coordinador de la Comisión Guarani Yvyrupa (Yvyrupa es una forma de decir “la tierra es una sola”), quien en un breve texto titulado “poesía y pensamiento sobre el futuro de la Tierra” escribe:


O nosso planeta é um grande jardim de Nhanderu. Devemos cuidar dele, não o destruir, para que nosso futuro possa ser maravilhoso, sem preconceitos, sem covardia, somente amor e fraternidade. Nhanderu criou o grande tekoa onde acontece nosso modo de vida humana.


Vidas têm essência, palavras têm donos, e devemos ser solidários uns com os outros. Assim podemos viver plenamente no jardim de Nhanderu, pois somos simplesmente transitórios. Precisamos deixar esse legado aos nossos filhos e netos, para que seja o mundo cheio de paz e harmonia entres todos os povos (Popygua, 2022, p. 61).


Referencias bibliográficas:

Krenak, A. (2022). Futuro ancestral. Companhia das Letras.

Pizarro, A. (1993). Palabra, literatura y cultura en las formaciones discursivas coloniales. En A. Pizarro (Org.), América Latina: palavra, literatura e cultura (pp. 19-37). Memorial; UNICAMP.

Popygua, T. V. T. (2022). Yvyrupa: a Terra uma só. Hedra.

Tetila, J. L. C. (1994). Marçal de Souza Tupã'i: Um guarani que não se cala. UFMS.

[1] En el documental “Kuaray do sul” de André de Oliveira e Jefferson Pinheiro (2012).

[2] Charla impartida en el III Seminário Internacional Etnologia Guarani: Políticas e Territorialidades (Dourados, MS, Brasil - 13 a 15 de maio de 2025), disponible en:


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Invitado
23 nov 2025

Muchas gracias mi estimado Diego Mellado por tan valioso aporte en la visibilización de la historia guaraní.

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